Carta abierta a Juan Gabriel, con motivo de su show en Orizaba

Alberto Querido

La noche tormentosa del viernes, fui a La Concordía sólo por ti, y porque el productor del show me lo sugirió sutilmente. Y qué bueno. Diste uno de los mejores espectáculos que recuerde, incluidos Broadway y Las Vegas. ?En serio!.

Tus arreglos nuevos resuenan más llenos de tu música, vibras en cada uno pese a que eres autodidacta, aunque sabemos que siempre trajiste la música por dentro. La gente, toda tuya, salió convencida de haber presenciado algo singular, y estoy de acuerdo en varias cosas. Enloqueciste al público y es lo que cuenta. Es el tipo de eventos que se quedan siempre en la mente.

Me parezco tanto a ti: tu perfeccionismo, tu gusto barroco por el show, ?color, luz, tu disciplina y consagración a tu arte, hizo un privilegio de estar en tu concierto (y el 9,999 más). Tus músicos, tu mariachi –gracias por no traer panzones y prietos--, con solistas como el de la guitarra flamenca con que homenajeaste al "Veracruz" de Lara.

Tus seis coristas, con esas damas afroamericanas y cuatro jóvenes que merecen carrera aparte. Tus bailarines convertibles (autóctono, folklórico, country), además frescos, ellas hermosas ellos no amanerados, que ya es ganancia. Cuarenta artistas en escena, coordinación perfecta, los juegos de luces, las pantallas gigantes registrando tu recorrido por el gran cuadrilátero, a canción por punto cardinal hasta consumir –y dejarte knockouttres horas cronometradas.

Algo en que también nos parecemos: tu afán de dar chamba, y una de categoría (e, imagino, bien pagada) a tanta gente como puedas (ok, yo sólo tengo un par); pero, inocente rico amigo, el entramado de tubos para andadera cuentan otra historia. Necesitaste empujón para subir a escena, te apoyabas en el micrófono de pie como bastón, y el último segmento lo ofreciste sentado.

No hay vergüenza en ello, como tampoco en usar el truco más viejo de provocar que la gente cante por ti, y ?quién no se sabe un par de canciones de Juanga?. Aún me admiro de tus agudos sostenidos de barítono soprano. Y no te fuiste sólo por los éxitos. Debo insistir: un show para las épocas.

De ti amo una canción en especial, "Canta, canta": "me gusta cantar y cantar / y hacer canciones que hablen de amor / para enamorados tristes y alegres / que hablen siempre con la verdad... por eso canta, canta, canta, que yo te invito a cantar contigo...", el tema de los participantes a dos concursos que armé en Juárez –tu cuna artística-- en los 80s, y más tarde en Los Mochis. ?Ves? Estás siempre en mi mente.

Contigo me pasó como con Beatles: hasta que los escuché cantados por otros descubrí el valor real de tu música, con la que contribuyes a lo popular enAmérica Latina por quilates. No hay género que se te vaya: balada romántica,ranchera exuberante,bolero nostálgico, norteña que no me gusta,pop explosivo,rumba flamenca cadenciosa,huapango jubiloso,música chicana,salsa molcajeteada,son de mariachi, banda,country, disco, big bandy aún canciones de cuna que dedicaste a tus hijos.

Te cantan en inglés, francés, alemán, griego,portugués y más, e interpretan 1500+ artistas y grupos: eres el compositor hispano más cantado a nivel mundial. 45 años de trayectoria y más de 150 millones de discos vendidos, son elocuentes y ratificantes de tu calidad innegable.

?Y tu improvisación-oda a las goteras, cuando el domo de La Concordia deja pasar el agua! Eso es genio y profesionalismo, aunque la lluvia caía en tu rostro, como la gata de la Dúrcal.

Posees el don singular del ritmo, y aún con fraseos forzados, y hasta chabacanos, tu musicalidad es superior. Como la balada que entona Daniela Romo, "De mí enamora-té" que en el estribillo se pasea por toda la escala musical en un estallido vocal admirable. Por cierto, me la quedaste a deber el viernes.

Pero diste mucho más. Sobre todo por tu condición física. Luces, y perdóname al decirlo, bastante más traqueteado de lo que tus años (66) podrían soportar. Las piernas ya no soportan tu peso (te lo dice quien estuvo 5,1/2 hrs de pie, entre el ingreso de los medios a la Plaza, tus 3 horas de show, y la espera a la salida. De hecho, juro que nunca volveré.)

La noche del viernes 24, sudaste y te acongojaste, pero con júbilo. Faena a lo Manolete, y sales metafóricamente en hombros con orejas, rabos y cuernos, muy adecuado al sitio.

Quizá pienses en el retiro, Alberto, te lo has ganado. Con achaques obvios como los que vimos esa noche, más valdrá salirte bajo una luz de simpatía a que te vean con lástima.

Con mi admiración y amor eternos.

Talavera Serdán.