Si usted ve que una cucaracha entra a su casa por debajo de la puerta ¿Qué hace?

Seguramente la matará y encontrará mil formas de hacerlo: con una chancla, con la escoba o quizás con insecticida. Si entran dos, la cosa se complica y si vienen más debe pensar en medidas más severas como mandar a fumigar su entorno. Qué pasaría si en la cuarta o quinta cucaracha usted piensa que tarde o temprano se irán pese a que siguen entrando la sexta, la séptima y una oleada más...

¿Qué pasaría si simplemente se cruza de brazos?...

Digamos que la primer cucaracha representaba la corrupción, seguida de una más que representaba la mentira gubernamental y más atrás la delincuencia común, el fraude electoral, la extorsión, la drogadicción, el tráfico de armas, el secuestro... entra también la cucaracha que representa la impunidad, la ambición política, el desinterés...

Difícilmente puede uno imaginar los métodos necesarios para extinguir una plaga de tal tamaño. Viéndolo así, México, con todas sus virtudes, se ha llenado de cucarachas. Cucarachas que pasean en los patios yucatecos, en los jardines chiapanecos, en las habitaciones bajacalifornianas, en la cocina poblana, en la sala sinaloense, en toda la casa...

En un entorno donde todo se llena de cucarachas, donde las peores son los gobernantes corruptos en alianza con los delincuentes ya la fumigación no es opción, tiene de dos, o derrumbar la casa completamente y rehacerla o convertirse en un personaje de Franz Kafka.

Cuando se trata de reconstruir todo, es desde cero, desde la célula básica y ahora ya no se trata de una simple construcción de varilla, cemento y ladrillos, hablemos del país. Ante el uso y abuso de los recursos financieros, materiales y humanos que han tenido los gobiernos del país desde hace poco más de 50 años, la reconstrucción llevará décadas, porque entendámoslo claramente, todas las cucarachas que padecemos, no se crearon en los últimos 10 años, sino mucho antes.

¿Cuándo? Cuando el gobierno en complicidad con el partido en el poder (no quiero mencionarlo, pero pues qué otro más que el PRI) vio a los sectores no como artífices de una sociedad a desarrollar, sino como simple saco de votos.

Así, recordaremos esas cargadas donde “los sectores, todos” apoyaban en una sola dirección, entregando votos corporativos y consciencias al por mayor. Entonces, sectores como el magisterial eran un gran bloque que aseguraba triunfos, era su papel más relevante y no formar a una comunidad inteligente o culta. ¿Alguno recuerda cómo los maestros tuvieron que dejar las aulas por ir a un mitin o su reunión sindical para apoyar a los eternos líderes?

¿O recuerda que la historia de la Revolución “para acá” no eran más que logros y desarrollo sin tomar en cuenta la sangre con la que todo se volvió represivo, los abusos, los actos corruptos, los fraudes oficiales de todo tipo?

Por ocuparse en mantener el poder, el responsable de la casa dejó que entrara el cucaracherío y hoy ya no está en sus manos el sacar a los insectos, sino en cada mexicano. Pese a que hay un marco para matarlas sabiendo que son dañinas, es decir, nuestro cacareado “estado de derecho”, el responsable del gobierno optó por dejar que pasaran, dando patadas, manotazos y pisotones al vacío, sin que pudiera erradicar la plaga. Entonces, hizo como que educaba, como que aliviaba, como que cuidaba, como que había estabilidad, como que administraba, como que había paz social... y muchos años después, muchos, aceptaron a regañadientes que había “mal humor social”... ni siquiera con la aparición del EZLN habían admitido que un sector como el indígena estaba y está en el último interés del gobierno.

Regresemos para acabar con las cucarachas.

Iniciar la reconstrucción implica una responsabilidad que recae en casa, en la educación realmente básica y firme sin la contaminación oficial, religiosa partidista o de falsa moral para hacer entender a la generación que viene que hacer el bien es hacer el bien, para que en el futuro quien ejerza un poder tenga un objetivo positivo y no haga su trabajo a cambio de votos o simulando bienestar. Seguro es posible acabar con las cucarachas y hay muy buenos ejemplos en este vecindario que le llamamos mundo.

JUAN CARLOS CORTÉS S.

Twitter: @jccortes

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