|
||||
| Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6,47-51: |
|
Domingo, 12 Agosto 2012 En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.Palabra del Señor. Da tristeza ver los rostros de muchos jóvenes sin sentido en sus vidas, alienados buscando ocupar un sitio en el mundo. Percibir la muerte interior de tantas jóvenes que engañadas por sentimientos efímeros han sido despreciadas por algún joven en quien pensaban haber encontrado el amor, y más patético aún cuando alguna chica comparte sus sufrimientos y angustias por haber abortado, sus pesadillas y remordimientos, la destrucción interior de su persona, y el ocultamiento de este sufrimiento a sus padres. ¿Cuál es la solución? ¿Cómo hallar el sentido de la vida y la paz de la conciencia? ¿Cómo recobrar la alegría?. Jesús dice: “El que cree en mí tiene vida eterna”. En el Señor y en hacer su voluntad está el camino de la vida, fuera de él el hombre solo encuentra destrucción y sufrimiento. Las sendas de Jesús, aparentemente no son efectivas, pueden parecer retrógradas y obscurantistas, pero nosotros no hemos descubierto el “hilo negro”, la humanidad en su caminar de tantos siglos ha dejado un legado para esta generación: la Vida es Cristo. Para ser feliz, para que sanen las heridas de tus pecados, necesitas de Cristo hecho carne por ti en el Sacramento de la Eucaristía. lgas66@hotmail.com
|





