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Bonavides grita a lo “Tarzán”

De “Guicho” a Tarzán,el buen Benavides.

Sábado, 19 Enero 2013

Notimex

Entre amigos y familiares Carlos Bonavides celebró “El grito de Tarzán”, monólogo en el que el actor se rinde homenaje a sí mismo por sus 55 años de carrera.
Carlos encarna al legendario hombre-mono “Tarzán”, quien se halla solo y sin la voz suficiente para lanzar su característico grito. Sus compañeros de aventuras, “Chita” y “Jane” lo abandonaron.
Por si fuera poco, tiene un ultimátum para abandonar el árbol en el que vive, su hogar será derribado para construir el segundo piso del Periférico en la Ciudad de México.
“Debí haberme muerto joven y guapo como Pedro Infante para que todos me recordaran. Si me muero ahora, Joaquín López-Dóriga sólo va a decir: entre otras noticias, se murió Tarzán, y pasará a la siguiente nota porque a nadie le importa cuando un viejito muere”, dice en un fragmento de la trama.
Bonavides, de fama “Güicho Domínguez”, invita al público a reflexionar sobre la condición humana, respecto a aquellos miles de viejos abandonados, enfermos y que sufren por soledad.
La historia dirigida por Leonardo Ayala se desarrolla en época actual. A fin de dar mayor atractivo visual, participa la compañía Arts People con números circenses y dancísticos, y trapecistas que dan vida a gorilas y otros animales de la selva.
La música combina el tremolar de percusiones y sonidos autóctonos africanos con armonías de origen francés, enriquecidas con ritmos de jazz y blues.
“Esta obra la escribí cuando vi a un hombre que lo sacaban del segundo piso. Durante 50 años yo tomé y si algún día falto, quiero que le digan a mi hijo que su padre hasta que él nació y se hizo hombre, se mantuvo sobrio, para que se sienta orgulloso de mí”, apuntó.
Al estreno para prensa e invitados especiales también asistió Inocencia Zamudio de 93 años, madre de Bonavides. También llegaron su hermana y varios de sus familiares, por lo que el evento significó uno de los más emotivos e importantes en la vida del comediante.
“Anuncié mi despedida del Tenorio porque son 51 años haciéndolo y ya no tenía condición física, me caía y los compañeros me levantaban cuando daba las gracias, estaba peor que Tarzán. Sin embargo, llega este hombre, al que quiero mucho, y me dijo: ¿Quieres hacer esta obra que yo escribí?
“Le respondí: Pues si ya no puedo ni pararme, pero no me van a creer, la leí y desde entonces me paro y ya estoy haciendo ejercicio”, dijo Correa.
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