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ERIK CRUZ
EL MUNDO DE CÓRDOBA
Dolores es un personaje anónimo. Pocos la conocen físicamente, sin embargo, su voz ha salvado vidas.
Sentada en la silla de su trabajo, con teléfono en mano, “Dolores”, como la conocen sus amigos del 060, asegura que todas las llamadas para ella son reales, significan la vida o la muerte, por lo que la duda puede terminar en tragedia, “para mí todas las llamadas son reales”, afirma.
Joven, de mirada serena y estatura media, Lola sabe que su oficio es clave para salvar vidas.
“Yo debo alertar a las patrullas que se encuentran en recorrido. Una vez que la unidad llegue al sitio y compruebe que fue falsa la alarma, entonces yo habré cumplido con el objetivo. No se puede negar el servicio, hay que comprobar que no pasó a mayores”, dice.
La oficial ingresó en 2001 a la policía, era oficial de vigilancia y retenes. Dos años después, en 2003, le dieron la oportunidad de tomar el papel de radiooperadora en el 066, sitio donde se desempeñó como ejecutiva y supervisora de llamadas de emergencia a nivel estatal.
“Lo más grande fue la vez que reportaron un secuestro. La persona que está al otro lado se encontraba nerviosa, histérica. Uno tiene que mantener la calma y controlar a la persona afectada, para que pueda proporcionar los datos”, explica.
Tras 7 años como radiooperadora del 066, en 2010 volvió al patrullaje, ahí se mantuvo varios meses, pero de nueva cuenta, el 27 de marzo de 2012, le ofrecieron el puesto de operadora, ahora del 060, y es ahí donde se ha mantenido.
“Cada llamada es una vida, si no actuó rápido tendré en la conciencia de que no pude brindar el apoyo”, menciona y dice que gran parte de las llamadas que recibe es para pedir informes sobre pizzerías y videoclubes. Ella les explica que la policía no ofrece ese servicio. Domingo, 12 Agosto 2012
conócela
II Once años tiene en la corporación de la Policía municipal, de los cuales, 8 años como radio operadora. En la Policía de Córdoba desempeña ese puesto desde hace 4 meses.
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