Papá, mamá, y dos hijos viven en la quietud aparente del bosque. No por elección, sino por fuerza. Aliens invasores atacan ferozmente, orientados por un ruido de más decibel que un suspiro.

Ayuda que la hija es sordomuda y han aprendido el lenguaje de las señas. El futuro cercano, nos lo repiten constantemente los films de Hollywood –quienes obviamente deben tener conciencia muy lodosa--, son apocalípticos; pero ellos han aprendido no sólo a sobrevivir al margen de ese pequeño detalle (¿quién no quisiera una familia así, al menos un fin de semana anual?).

Y lo sobrellevan estoicamente, con el plus de no ser demasiado efusivos y manifestarse de maneras gráficas que son su lenguaje familiar íntimo-universal.

Estos aliens, que el autor-director-actor del film John Krasinski no se toma el tiempo de explicar, y que el espectador debe tomarlo bona fide, confiar en su palabra (aumentando el suspenso), andan en los aires y en todos lados, invisibles, pero manifestándose ante el menor aumento en el decibelaje individual. No importa, el espectador lo acepta y ya.

Lo cierto es que A Quiet Place, o Un Lugar en Silencio, o como si titula originalmente, Un Lugar Tranquilo, es un absoluto original, la sorpresa de lo que va del año, superando, en comentarios y taquilla al mismo amo, Steven Spielberg con otra de sus fantasías tecno-futurísticas, Ready Player One.

Una de las secuencias que bombean adrenalina angustiosa en el espectador, es cuando la madre, la excelente Emily Blunt (El Diablo a la Moda, La Chica del Tren, Sicario), quien sucede ser la esposa del director, es cuando debe dar a luz en la bañera, en un cuarto oculto, supuestamente a prueba de ruidos. Sabemos que no deberá emitir el menor sonido, pero es un parto, ¡por Dios!. Y el film es casi en su totalidad ausente de todo tipo de sonido, o de música.

Secuencia larga que ella, comentando en entrevista con Vanity Fair, sugirió a su esposo de rodar en secuencia, algo no tan inusual pero no de práctica común en cine, en que se suele filmar fuera así.

Pero ella quería, y sabía, que una escena contínua mientras se produce el parto, tendría más efectividad de hacerla en una sola toma, sin falsedades, sólo buena actuación. Precauciones de montaje: la escena sucede bajo el mayor sigilo.

Les tomó una semana esa sola secuencia, pero es quizá la que más estremece al espectador –sobre todo si ha dado a luz--, y la que está vendiendo más boletos para ver el film, que la multi-millonaria cinta del “mago” Spielberg.

La crítica, sobre todo los molestosos de Rotten Tomatoes (Tomates Podridos), que le da calificación elevada de cerca del 100, con la que coincide una mayoría de cronistas de cine.

Krasinski, el chico grandote de Licencia Para Casarse, y próximo “Jack Ryan” en teleserie, con su triunfo crítico-público en un film barato (menos de U$20 millones de factura), versus uno del usualmente caro Spielberg (más deU$175 millones, su presupuesto usual), que dan una proporción inusual, entra en la órbita del films de terror “socializado” con la discriminante Vete de Aquí (Get out), que racionaliza el suspenso y el terror, y que convierte rápidamente al género el la moda-du-jour, del día, en una industria cinera que cambia constantemente.

Un Lugar Tranquilo es un film que debe ver. No tiene superhéroes, aunque la mujer pariendo en silencio pueda considerarse una, y a mí me lo parece que he atestiguado un par de alumbramientos; pero sí una mano segura en el guión y la dirección del joven Kransiski, dado a conocer como uno de los miembros del staff de “The office”, versión norteamericana, y va apenas en su segundo largo como director.

Al lado de su estupenda musa-mujer-actriz, parece no tener pierde.

Le sugerimos, le urgimos ver Un Lugar en Silencio antes de que el título lo ahuyente de las salas de cine. Podrá luego agradecérmelo. En voz baja, plis.

Talavera Serdán