En La Forma del Agua, por la que Guillermo del Toro acaba de ganar el Globo de Oro a Mejor Director, y que aspira a 12 premios BAFTA, el cineasta aborda nuevamente su pasión por las criaturas fantásticas y reflexiona sobre la condición humana.

“Es un cuento muy alejado del concepto de una princesa Disney, en donde son perfectas e inmaculadas. Aquí el hada es Elisa, una conserje muda que tiene su rutina, tolera a los jefes, resiste.

“Es solitaria, eficaz. Es una mujer que descubre el amor de una forma inesperada e inusual: en un monstruo”, dice Del Toro en entrevista.

La película, que se estrena hoy en México, se desarrolla en 1962, en la reprimida Baltimore de la Guerra Fría. Estados Unidos vive en incertidumbre y Elisa Esposito (Sally Hawkins) y su mejor amiga, Zelda Fuller (Octavia Spencer), trabajan en el turno nocturno de intendencia en el Centro de Investigación Aeroespacial Occam.

Ahí, Elisa descubre que el coronel Richard Strickland (Michael Shannon) capturó a un Hombre Anfibio (Doug Jones) para usarlo en investigaciones ultrasecretas y durante los procesos de trabajo del doctor Robert Hoffstetler (Michael Stuhlbarg) interconecta con el extraño ser.

En la historia, que mezcla drama, comedia y suspenso, la protagonista se entera de que el coronel desea enviar al humanoide acuático a otro centro de investigaciones en donde su futuro es incierto, por lo que hará todo para salvarlo.

“¿Qué puede ser más bello en una historia de amor que enamorarte de alguien por lo que te inspira a hacer, y no por cómo luce y lo que crees que te provoca físicamente?”, expresa Hawkins, quien se perfila como candidata al Oscar por esta actuación, y ya está nominada al SAG Award.

“Guillermo tuvo el tino preciso de contar cómo ambos seres viven instantes de placer sexual, corporal, espiritual, romántico, mágico y de conectividad. Son dos seres que hacen ‘click’ por el hecho de sentirse conectados, sin comunicarse, solo entendiéndose con su propio lenguaje”, añade Jones.

Tras haber ganado el León de Oro en Venecia por este trabajo, Del Toro considera que La Forma del Agua, que también se espera que arrase en los premios Oscar de este año, es una reflexión filosófica sobre clases sociales, racismo, y discriminación.

“Los personajes que tienen la capacidad de comunicarse, no lo hacen, y los que no pueden hacerlo, encuentran la manera de lograrlo. Reflexionamos sobre la esperanza, el amor, la discriminación, y curiosamente, aplica para estos tiempos”, apunta el creador de El Laberinto del Fauno.


Agencia Reforma