Para demostrar que los hitazos de filmes como Amores Perros, 21 Gramos, Babel –todas en colaboración con Guillermo Arriaga, y el resto de su filmografía con Emmanuel Lubezki—así como Biutiful, y Amores Perros (ambas nominaciones en categoría extranjera) y el bonche de menciones a sus actores (Bardem, Naomi Watts, Benicio del Toro, Adriana Barraza, Rinko Kikuchi, Emma Stone), el defeño nacido en 1963, remataría en 2016 con el Oscar a Mejor Película de 2015, Dirección y Guión (Birdman), y al año siguiente con el de Mejor Film (El Renacido) y la larga deuda de la Academia como Mejor Actor para Leo DiCaprio.

Eso sin contar con las tres estatuillas al hilo de Lubeski (Gravedad, Birdman, Renacido), caso único en la historia del cine.

La noche del domingo, la Junta de Gobernadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood premió, junto con otros artistas merecedores pero ninguneados sostenidamente, a la dupla Iñárritu/Lubezki por su corto revolucionario en técnica de cine, Carne y Arena, una experiencia audio-visual de realidad virtual que tuvo su estreno en Cannes y actualmente se exhibe en Los Angeles y en la Ciudad de México.

Iñárritu y su socio, el director de fotografía Emmanuel "El Chivo" Lubezki, unieron sus talentos para construir, durante cinco años, una experiencia artística en la que la realidad virtual y el simbolismo sitúan al espectador en el corazón mismo de los inmigrantes indocumentados que cruzan a Estados Unidos desde México.

“Se lo dedico a los millones de inmigrantes en el mundo entero a los que se les ha negado su realidad, secuestrada por la política y las ideologías que no dejan ver al mundo lo que les está pasando", dijo el artista en la alfombra roja del acto.

"No sé si esta gota de agua hará alguna diferencia, pero es un intento de transformar a la gente, especialmente a quienes tienen prejuicios sobre los inmigrantes. Ojalá exploren esta instalación y tengan un mejor entendimiento de esa situación", agregó.

El nacido en la Ciudad de México reconoció que este reconocimiento le resultó "muy inesperado" ya que el proyecto nació "sin intenciones comerciales".

"Fue una exploración, un experimento. Esto no es cine, sino que es el nacimiento de un nuevo arte. Se utilizará para desunir y para fines comerciales lucrativos y vulgares, pero también para ofrecer experiencias artísticas alucinantes. Las nuevas generaciones lo llevarán a lugares inimaginables. Si se desarrolla artísticamente y se subordina a la emoción humana, será algo maravilloso", apuntó.

Con información de Amado Talavera

Redacción