Fortín.- Una pequeña vivenda construida de ladrillos, madera y techo de lámina, fue consumida por el fuego en la comunidad de Zapoapita, los daños sólo fueron materiales, ya que la persona adulta que habita el lugar, afortunadamente no se encontraba dentro de ella, a decir de elementos de Protección Civil, las causas del incendio se originaron de forma extraña, ya que el hogar no cuenta con cableado de energía eléctrica y mucho menos existían veladoras que pudieran haber iniciado el fuego.

Cerca de las 14:00 horas, elementos de Protección Civil al mando de Alfredo Heredia, recibieron una llamada de auxilio de pobladores de Zapoapita, quienes explicaron la presencia de humo que salía de una pequeña casa que se ubicaba a un costado de la capilla de la comunidad y a escasos metros de las ruinas del ingenio de Zapoapita.

Inmediatamente, elementos de esta corporación se dirigieron al lugar para corroborar que una vivienda construida de ladrillos se estaba incendiado, por lo que procedieron a apagar el fuego con ayuda de la población y verificar que dentro del hogar no se encontraran personas atrapadas por las llamas, situación que rápidamente fue descartada, al conocer que sólo vivía una persona en el lugar y está no se encontraba presente en el momento del siniestro.

Alfredo Heredia, añadió que la persona que habitaba la vivienda acudió inmediatamente a valorar los daños que sufrió su hogar y precisó que no tenía veladoras encendidas que fueran motivo para iniciar el incendio, aunado a que el hogar no cuenta con energía eléctrica; por espacio de 40 minutos realizaron maniobras para sofocar el fuego y evitar que se propagara a las áreas verdes cercanas a este lugar.

Al sitio también arribó personal de Bomberos de Córdoba, quienes terminaron por retirar láminas y escombros que dejó el incendio que prácticamente acabó con la pequeña vivienda que ocupaba un espacio de 2 metros de ancho por 3 de largo, los vulcanos continuaron las labores para evitar que alguna chispa pudiera avivar el fuego y este se propagara a las áreas verdes.


Sergio Arcos

EL MUNDO DE CÓRDOBA