Amatlán.- Después de más de dos semanas, estudiantes de la primaria Nicolás Bravo en La Patrona regresaron a clases, esta vez fue en aulas construidas de carrizo.

Luego que más de diez salones quedaron inservibles por los daños que generó el sismo, padres de familia y maestros construyeron sus propias aulas donde estudiarán sus hijos por tiempo indefinido y con recursos naturales.

Pese a que los estudiantes están expuestos a las inclemencias del tiempo, pues se aproxima la época de frío, padres de familia consideraron que prefieren que sus hijos permanezcan en aulas con materiales débiles a ponerlos en riesgo en edificios que están dañados.

Los tutores realizaron una aportación de cincuenta pesos para edificar estos espacios, mientras que otros alumnos toman clases casi al aire libre en una de las esquinas del domo, los salones permanecen acordonados para evitar se acerquen los menores, debido a que algunos pilares se encuentran fracturados.

“Lo que preocupa es que no hay fecha para derribar los salones dañados y empezar la construcción de nuevos edificios, no sabemos hasta cuándo vamos a poder regresar a las aulas”, señaló uno de los profesores durante un recorrido por las improvisadas instalaciones de la escuela.

Por su parte algunos padres de familia no descartaron aplicar otras medidas de presión a través de manifestaciones, pues consideraron que cuando se registran lluvias fuertes y bajas temperaturas deberán suspender clases y eso afecta el desempeño escolar de los menores.


Antonio Arragán

El Mundo de Córdoba