Siendo un joven promotor bursátil recuerdo claramente que me presentaba a mis citas siempre proyectando mucha energía y con un dominio pleno del portafolio de inversiones que la casa de bolsa me pedía que promoviera. En alguna ocasión, bajo este estilo que le describo y buscando identificar en mi cliente una oportunidad en algún gesto o en algún detalle que me permitiera “abrir la puerta” del convencimiento me encontré delante de un viejo director de Finanzas a quien después de mostrarle los rendimientos de mis productos financieros, de asegurarle que las calificaciones y horizontes de inversión eran los ideales para él me pregunto si yo sabía sobre mentiras. Jovencito me dijo: - ¿Usted sabe cuáles son las 3 grandes mentiras en la vida? Obvio me quede atónito, tenía 23 años y más energía que experiencia. Al escuchar su respuesta me rompí y salí de ahí derrotado.

Le cuento este andar de mis mocedades porque ahora que reviso el dato de inflación de enero que se presentó la semana pasado vuelvo a escuchar al ama de casa replicar que los datos que señalan que la inflación ha disminuido son falso y ¿Sabe? Tiene toda la razón por ello mi tarea este martes es explicarle al ama de casa y a usted que más allá de la percepción diaria en el bolsillo existe una lógica mucho más simple que esa.

Hasta el 31 de diciembre del año que terminó la inflación se encontraba casi en un 7% como promedio general de los 4 componentes que la integran, lógico que si esa cifra era un promedio entonces al profundizar en los análisis podíamos ver que existían subcomponentes con menor presión que otros, por ejemplo aquellos productos como las mercancías y los servicios oscilaban en rangos menores a 5% de incremento anual mientras el conjunto de precios que no están correlacionados con la política monetaria y que llamamos “no subyacente” donde habitan los grandes demonios de la formación de precios como energéticos y agropecuarios (frutas y verduras) se movían en rangos por encima del 10% lo que explica como al promediar los menos caros con los más caros el cociente era un 7% que había venido creciendo desde 3% a lo largo de todo el 2017. Hasta ahí todo claro.

Ahora que el 2018 ha arrancado, las posturas oficiales de la Secretaría de Hacienda y de Banco de México señalaron que no deberíamos preocuparnos más sobre el asunto inflacionario toda vez que gracias al “efecto base” es decir a la medición anualizada de la inflación veríamos una caída inmediata en el dato de enero y ¿Sabe? Es cierto, pero ¡Ese es justo el problema! El dato de inflación que se presentó indica que la inflación pasó de 6.77% en diciembre a un 5.55% al cierre de enero 2018. La magia fue que el indicador principal disminuyo 2 puntos porcentuales gracias a que la comparación contra enero de 2017 es inferior a la de este año porque simplemente este año no hubo efecto “gasolinazo” y por ende si uno compara el golpe de enero 2017 contra el enero 2018 al no haber contaminante pues la inflación no creció “tanto” como hace un año.

¿Y luego qué? Debemos tener mucho cuidado una vez más como se traduce la información a la población y reitero la importancia de entender el comportamiento de estas cifras porque pareciera entonces de primera instancia que hubo una disminución, pero de fondo hay mucho más análisis que se requiere hacer para que la población pueda tener un escenario completo. Mire usted, el objetivo de inflación, el ideal es del 3% y sobre ese punto de referencia no importa si el dato de enero es 7% o 5% en realidad muy por encima del objetivo de salud inflacionaria y deber constitucional que el banco central tiene.

Por otro lado, vamos a suponer que esta medición aritmética nos favorece y que la inflación ha descendido matemáticamente porque enero del 2018 no fue tan malo como enero de 2017 mito que en este momento vamos a pulverizar: El promedio de crecimiento de los precios de los energéticos es del 13% en el último trimestre en tanto que las frutas y verduras tienen un promedio de crecimiento trimestral es de casi 17% sin dejar que mencionar que tan sólo en enero que los precios de este subcomponente crecieron más de 20% ¿Ahora puede usted ver porque la verdura está tan cara? Al final y no menos importante deberemos decir que los precios de alimentos, bebidas y tabaco siguen creciendo a ritmos superiores al 6% y no los veremos disminuir toda vez que este subcomponente está íntimamente relacionado con la volatilidad del tipo de cambio pues muchos de estos productos son importados.

Creo que esta claro querido lector, sin importar que referenciemos la inflación contra el año anterior donde ciertamente se rompieron todos los escenarios posibles la única realidad es que el acelerado incremento de precios no se ha logrado frenar; en economía y finanzas no sólo importa la cifra final, no sirve vender políticamente por conveniencia electoral un dato a la baja cuando el deber ser es revisar la tendencia y bajo ese análisis le digo con certeza: La tendencia sigue acelerada, no se observa ninguna disminución real sobre la formación de precios y mientras esta situación prevalezca no existirán condiciones a favor del gobierno federal para triunfar en las elecciones de este verano. Es urgente consolidar un pacto de extraordinario donde consumidores, productores, proveedores y gobierno establezcan las condiciones para frenar los sobreprecios que los productos están mostrando, no hay razón para subir los precios más que la falta de certeza y orden en el mercado propiciado por el mismo gobierno federal al privilegiar el sentido electoral y no el beneficio en el bolsillo de la población. Dicho esto, ahora le pregunto ¿Quiere usted saber porque salí derrotado aquel día que fui a visitar a ese viejo director de finanzas del que le hablé al inicio de esta columna? Pues bien, después de escucharme me dijo: -Mire jovencito, le agradezco su intención, pero existen 3 tipos de mentiras: Las mentiras, las grandes mentiras...y las estadísticas. Se lo dejo de tarea.


LUIS PÉREZ LEZAMA

El autor es director de análisis y docencia económica en SAVER Laboratorio de ideas. Es analista económico, conferencista y “blogger” financiero. Twitter: @SAVERThinkLab

EL DINERO NO EXISTE


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