No puedo describir el dolor que siento, la rabia y la impotencia. Escribí tu historia con la esperanza de ayudarte a volver con vida a casa, conocí a tu mami y a tu abuela, mujeres maravillosas y guerreras que te buscaron en todo momento, te conocí a través de su amor.

Brian Atilano Ramos, hoy vuelves a casa, pero no con vida. Vuelves con los sueños arrebatados, las ilusiones mutiladas y la vida robada.

El hallazgo de tu cuerpo no debe ser consuelo, ni para tu familia, ni para nosotros como sociedad porque cuando te desaparecieron, nos desaparecieron también a nosotros... Te mataron y también nos mataron, otra vez... Carajo!!! Ya basta!!!

Brian Atilano Ramos no es un número más de los más de 33 mil desaparecidos en el país... Brian es una persona, era una vida, era un joven de 19 años que primero fue desaparecido y después asesinado y abandonado.

Que soñaba con ser ingeniero mecatrónico o eléctrico, que quería desarrollar un proyecto sustentable y ecológico para disminuir la contaminación al medio ambiente.

Como reportera, uno escribe las historias de los desaparecidos para ayudar a encontrarlos, para decirle a la sociedad que no son estadísticas, que son vidas. Y para que las autoridades se pongan a trabajar y dar resultados.

Uno escribe de ellos porque no son los desaparecidos de sus familias, son tambien nuestros desaparecidos porque son nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros amigos.

No podemos permanecer indolentes ante una vida que desaparece, que es arrebatada de su familia, que es explotada, lacerada, vejada... Que es apagada.

Aquí no cabe la criminalización, las dudas, la indiferencia, para eso están las autoridades que no vieron cuando se llevaron a Brian o cuando lo abandonaron ya muerto.

Como sociedad estamos para iniciar las búsquedas, para preguntarnos: y si fuera mi hijo o hermano, o esposo o amigo?. Basta ya!!! Basta de tanta indiferencia, basta de voltear la cara cada que una madre carga la lona de su hijo y pregunta si lo has visto.

Hay que ponernos en los zapatos de las familias que llevan el dolor acuestas, que perdieron la paz y tranquilidad, que no tienen ganas de vivir, que llevan noches sin dormir, que van arrastrando enfermedades, miedos, rabia, dolor e impotencia.

Son madres, esposas, hijas, hermanas que buscan siempre con la esperanza de que ellos vuelvan para darles los abrazos y besos que durante días, meses y años no pudieron.

Cuando me preguntan: por qué escribes sobre desaparecidos?, sólo puedo decir: porque soy madre y veo el dolor que ellas traen a cuestas, porque no quiero que a mi me pase, porque alguien debe escucharlos sin criminalizar.

Jamás hablé con Brian, jamás tuve contacto con él, pero puedo decir que lo conozco. Lo conozco a través del amor en que Paty, su madre, habla de él, su único hijo.

Ella es una mujer, que al lado de su madre, la abuela de Brian, no claudicaron para buscarlo. Cargaban consigo la lona de búsqueda de Brian, lo mismo la ponían en el Parque Castillo en Orizaba, que en la Cámara de Diputados en la ciudad de México. Hizo videos y difundió la imagen de Brian en redes sociales con la esperanza de que su imagen llegara a alguien que pudiera darle información sobre su paradero.

En Diario El Mundo se difundió su ficha con sus generales, la de él fue la número 20 de 53 que se publicaron cada tercer día en las plazas de Orizaba, Córdoba, Tehuacán y Tecamachalco; como parte de una labor social que el Diario adquirió con el Colectivo de Familias de Desaparecidos Orizaba-Córdoba y que se publicaron en los impresos y redes sociales.

Uno escribe esperando ayudar en hacerlos volver con vida y ser testigo del tan anhelado encuentro con sus familias; por eso duele que hoy Brian no regrese vivo.

Por eso lloro de tristeza, de rabia, de impotencia... La vida de Brian se apagó por el crimen y la corrupción, pero no se apagó su recuerdo, no su memoria. Y la exigencia de justicia está latente, está viva y fuerte.

No queremos mas Brian, queremos que ellos, nuestros desaparecidos, regresen, pero regresen vivos.

No te olvidamos Brian, ya te encontramos y ahora exigimos justicia!!


Opinión

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