Durante dos años Columba Arróniz ha recordado aquel mensaje que su hijo Bernardo le envió para informarle que iba hacia Playa Vicente, aquella respuesta en que le enviaba bendiciones, aquella incertidumbre cuando veía que no llegaba, aquel dolor de los meses en que estuvo desaparecido y ha sentido la aflicción que quedó cuando le dijeron que lo habían asesinado. Durante dos años ha esperado la justicia que aún no llega, la sentencia a los policías que se llevaron a su hijo y otros cuatro jóvenes, los cargos de desaparición forzada contra el exsecretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita. Aquel 11 de enero del 2016 cambió la vida de Columba, su esposo Bernardo Benítez, su otro hijo y otras cuatro familias más, cuando policías estatales se los llevaron justo a la entrada de Tierra Blanca. “No nada más nos afectó a nosotros como padres, afectó a mi otro hijo, afectó a mis padres, afectó a toda mi familia, el trabajo cuando regresamos no era lo mismo porque lo desatendió por tres meses”, expresó Columba. “Bernardo me había puesto un mensaje a las 10:30 me dijo ‘mamá ya vamos a salir’, le contesté de rápido que Dios los trajera con bien y los acompañara, que se viniera con cuidado (...) me quedé marque y marque y no llegaba, le dije a Bernardo (su esposo) no ha llegado y ya se fueron a buscar. Lo recuerdo todo exacto, vaya”, recordó.

Desde ese día vino la búsqueda, tres meses de campamento en el Ministerio Público, los descubrimientos de ranchos donde deshacían cuerpos, la exigencia incansable por la justicia que consideran que aún no llega. Ocho ex policías y 11 civiles detenidos que todavía no reciben una sentencia y el ex secretario no han sido culpados de la desaparición. “Estamos pidiendo que vinculen por delincuencia organizada a Bermúdez, vemos que todavía no lo tocan o no lo quieren tocar”, indicó Columba.

“A todos los que ya están en la cárcel sean sentenciados (...) que sean condenados”, señaló Bernardo Benítez Herrera.


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