Del dolor que sufre desde hace 20 años la afición del Cruz Azul, al que viven los fanáticos de Veracruz no hay mucha diferencia. Dos equipos con objetivos diferentes que hoy por hoy se ven muy lejos de sus objetivos. La Máquina peleando por retomar las viejas glorias y los escualos intentando salvar una vez más la división.

Cruz Azul, que con todo y nuevo entrenador, no encuentra el rumbo volvió a perder y ahora lo hizo en casa ante un Necaxa que algunas veces da muestras de buen futbol.

Pero el problema de La Máquina, mas allá del mundo de lesionados y las miles de excusas, es que el funcionamiento es pobre y carente de imaginación. El fin de semana los Rayos lo derrotaron por 0-2 y tampoco es que los de Nacho Ambriz hayan dado una cátedra. Simplemente aprovecharon el concierto de errores para ganar.

En contra parte se encuentra Veracruz de Memo Vázquez. Un conjunto que tiene todas las de perder en el tema porcentual, pero que por increíble que parezca su futbol no ha sido malo en los últimos partidos. No así la poca o nula suerte frente al marco rival. Ello sucedió contra Pachuca donde como el propio técnico lo dijo merecían un poquito más.

Restan poco más de diez fechas para que el campeonato regular llegue a su final. Tiempo suficiente para que los celestes puedan componer la ruta y meterse a la liguilla. Espacio clave para que los escualos recorten distancias y metan más presión en la porcentual, porque hoy son el candidato ideal para perder la categoría. Esto más allá de una posible salvación en la mesa de directivos.


J. Antonio MARín B.

«EL PODER DEL BALÓN»

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz