Ah como recordamos aquella charla mancomunada, teniendo al lado a dos pumas de la cabeza a los pies, de las garras a la cola, en las presencias siempre gratas de Carlos El Sobuca García y de Enrique López Zarza, cuando ambos dirigían al equipo filial de la UNAM en la Liga de Ascenso Pumas Morelos, abriéndose de capa ambos amigos aprovechando la visita de sus pupilos al Puerto de Veracruz para dirimir uno de sus juegos oficiales, cuando los porteños aun no encontraban la formula mágica enviada por los Reboceros de La Piedad para salir por un boquete de las inmediaciones del purgatorio.

Eran ya tiempos de ciertas vacas flacas y sin leche en el seno de los Pumas dentro de su actividad en la Primera Nacional, por lo cual tanto Carlos como Enrique aclarándose bien la voz lanzaron al aire, ahí en el lobbie del hotel de su concentración, de que la directiva dorada y azul en esos momentos estaba pecando de ignorancia, sobre todo solicitándoles a chamacos que recién saliendo del cascaron apenas daban sus primeros pasos en el fútbol profesional, por lo cual había que llevarlos casi de la mano, y sobre todo poco a poco para no partirles en dos sus promisorias carreras profesionales en la cancha del futbol.

La advertencia de que no por madrugar se amanece mas temprano, y se siguen sosteniendo las bases de un equipo de los llamados grandes y protagónicos en el balompié azteca rentado, quedaba fija por parte, repetimos de dos tipos con las manos encallecidas, que sabían a ciencia cierta de la labor que venían desempeñando desde hacia ya un buen tiempo.

También la dupla señalada tuvo tiempo de exponer que en los aspectos de la gente de pantalón largo de los Pumas, sobre todo en las cuestiones de la administración deportiva, que existía una terrible grilla por aquello de las recomendaciones dadas por los mas altos personajes de esa organización, ante lo cual casi diariamente se tropezaban con elementos que poco tenían que ver con el rodar de los balones en la historia de los universitarios.

Esa advertencia ya se convirtió en una deplorable realidad, en el camino actual de uno de los equipos mas queridos del fútbol mexicano organizado, exigiendo toda su afición, la de a deberás, que dimitan de su cargo cualquier tipo de gente que no pueda con el paquete, incluido en eso futbolistas, entrenadores y directivos.


Tomás Setién Fernández

A manera de comentario

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